Reseñas de cómic: Maison Ikkoku – Como la vida misma

Saludos muchachada!

Mi amor platónico en el cómic tienen un nombre: Kyoko Otonashi.

No pienso esconder, como si pudiera, mi admiración por esta novela gráfica, obra de magnánimas proporciones, por lo que no pienso escatimar en elogios, y si es necesario acudiré al diccionario de sinónimos para buscar palabras que sustituyan en forma, pero no en significado, a todo lo que resuma ser una obra maestra del cómic: exepcional, maravillosa, magnífica, cautivadora… y seguiría hasta desgatar el teclado dejando mis llemas sin huellas que plasmar…

Leer Maison Ikkoku, de la grande entre grandes Rumiko Takahashi, es adentrarse en el Japón de los 80, y descubrir que todos somos humanos, y que las historias son universales… y es que al margen del idioma y otras pesquisas que delatan su identidad cultural, el cómic bien podría suceder en Barcelona, París, o Brooklyn, porque la historia seguiría siendo la misma…no nos habla de Japón, nos habla de las personas que lo habitan y sobreviven a los traspies del corazón y los azotes del calendario que marcan sus vidas.

Quizás por eso Maison Ikkoku atrapa desde su primera viñeta, al ver que su protagonista, Yusaku Godai, es una transgresión del héroe de telenovela, la antítesis de Rodolfo Valentino, que trata de abrirse un hueco en la vida de Kyoko Otonashi, con quien comparte protagonismo. Una mujer que lejos de parecerse a una princesa enclaustrada en torres de piedra maziza, es capaz de  desatar un caracter huracanado envenado de celos, como tambien lo es de detener el mundo con tan solo una sonrisa. Takahashi nos narra un fragmento de la vida de Godai y Kyoko. Sin prisa alguna, vemos pasar las estaciones, las emociones, los trenes que atraviesan la polifacética ciudad de Tokyo. Personas que vienen, frases que se quedan, sentimientos que se van…

Godai y Kyoko presos del silencio, una vez más.

Godai y Kyoko presos del silencio, una vez más.

Todo adornado de una galería de personajes que destacan por su carisma, todos y cada uno, incluso aquel que apenas sale en un par de páginas (como el jefe del Cabaret Bunny, simplemente adorable) esta dotado de esa simpatía que lo hace tan cercano, que más que dibujos, parecen humanos.

Y es que Rumiko Takahashi no tiene un lápiz para dibujar, tiene una varita mágica, con la que hace personajes de carne y hueso…qué otra forma hay de explicar que los sentimientos sean tan reales, que la comedia sea tan viva, y el drama tan intenso, cuando apenas hay elementos en escena…Le sobran dos personajes, una tumba, un cerezo en flor, y con dos toques de varita mágica, te saca de la manga (nunca mejor dicho) la escena más bella que he leído jamás en un cómic.

Capaz de hacerte reir a carcajadas, o de soltar esa lágrima traicionera que achacaremos a la falta de limpieza (esa mota de polvo que tantas veces nos ha servido de cabeza de turco), Maison Ikkoku es una obra que no tiene desperdicio, que suma calidad, en vez de restarla, en cada número, y con un final apoteósico sin superhéroes salvando el planeta, ni naves espaciales rozando el limite del peligro…solo una nube cruzando el cielo, una frase de apenas dos lineas… y Rumiko se queda tan hancha.

Si quereis descubrir por qué esta obra ha sobrevivido dos decadas sin ni una arruga en su encanto, no dudeis un segundo, acercaros y llamad a la puerta de Maision Ikkoku… decid que vais de mi parte.

No os arrepentireis.

Fa-kun

Siempre Dibujando

A

PD:No hablo aqui de la adaptación televisiva porque le tengo cierta tirria…le pusieron dos litros de suavizante, eliminaron sin contemplaciones a un personaje muy simpático del manga, y retocaron la historia en favor de una tonalidad mucho más rosa….Nada como el manga original.

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2 comentarios to “Reseñas de cómic: Maison Ikkoku – Como la vida misma”

  1. veronica Says:

    Te doy toda la razon amigo, Maison Ikkoku es un manga excepcional, aunque tampoco voy a buscar comparaciones porque no soy mucho del manga puesto que las obras que tengo son de la gran rumiko que son lamu, ranma y por supuesto maison ikkoku, mas otra mas que de otra escritora marmalade boy que esta muy bien.
    Pero solo hablando de maison ikkoku he de decir que es una historia preciosa que me cautivo desde el primer momento, y durante toda la historia he reido, he llorado y me he emocionado. Maison Ikkoku tiene varias escenas buenisimas aunque yo voy a destacar una que me gusta mucho y es cuando yusaku va al cementerio y habla ante la tumba de soichiro donde le pide permiso para tomar a kyoko y que con ella toma lo que tiene de el. A mi al igual que a kyoko me dejo impactada, esa escena me encanta y como acaban los dos de la manos cojidos no hay palabras.
    Maison Ikkoku es eterno.

    • Fa-Kun Says:

      Completamente de acuerdo. Ese final es mas tierno que el pan bimbo recién hecho, y me dejó con un lagrimón haciendo puenting en mi ojo derecho. Ah, cabe destacar que ese tomo en particular (el ultimo) he tenido el gustazo de leérmelo tres veces.

      Por cierto, este blog mudo hace tiempo a esta dirección:

      http://www.siempredibujando.com

      Siéntase usted bienvenida.

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