El Museo Ghibli- Cápitulo 1- El Sr.Lawnson y el Gatobús de metal.

Saludos muchachada!

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Si, amigos, vuestro dibujante favorito estubo en Japón, y yo también… Pero como la red ya está plagada de blogs dedicados en exclusividad al fascinante país nipón, centraré el relato de mis peripecias en mi visita al Museo Ghibli, aunque antes, debo poneros en atecedentes:

-Viajaba sólo, con la única compañia de una mochila y un diccionario de japonés… por que…

-No hablo japonés, solo se decir cuatro cosas: Sumimasen (disculpe), konichiwa (buenos dias), konbawa (buenas noches), domou arigatou (muchas gracias), y la palabras mas importante de todas, wakarimasen (no entiendo ni jota).

El resto de mi vocabulario era medio gestual, facial, icónico y lo más parecido a un baile epiléptico mudo. Creedme, me las apañé la mar de bien durante mi breve estancia, no exenta de anécdotas, como descubrir que mis conocimientos de Doraemon me ayudaron pedir dorayaki, o encontrar un restaurante de okonomiyakis en Tsukishima un cartel en la entrada que rezaba:”tenemos el menu en español”…pero eso es otra historia.

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Esta claro, los japos no beben Pepsi...

Lo primero que debeis saber si quereis ir al Ghibli Museum, es que desde España no se venden entradas…¿Qué?¿Cómo se os ha quedao el cuerpo? A mi tan frio que me senté encima del pollo para congelarlo. Pero mi premisa es la improvisación, así que me fuí para el país del sol naciente sin entrada para el museo, y me las vería y apañaría para arrancarle a algun niño incauto su entrada…. o eso, o siguiendo la voz de un afónico Pepito Grillo, y para evitar se deportado antes de tiempo, buscar a Lawson.

Lawson no es un señor com gabarndina y sombrero calado que a acecha en las sombras con un silbido para vender entradas ilegales al mundo de Totoro. Lawson es el nombre de una convivi, tienda de conveniencia. Yo tampoco sabía que la conveniencia se vendia en tiendas, pero mira, en Tokyo, por lo visto hay de todo.

En verdad, una tienda de conveniencia, es como un 24 horas, pero con un horario algo más razonable. Esto es, no abren todo el santo dia, si no según les salga del minutero. Y dentro puedes encontrar todo lo necesario para una  subsistencia sana y agradable: onigiri, revistas, manga, comida empaquetada con un simpático y alucinójeno dibujo… vamos, que estaba por mudarme allí.

¿Una gasolinera? No, amigos, una tienda Lawson

Bueno, a todo esto mas de uno se preguntara que narices pinta el Sr.Lawson con el Museo Ghibli. Fácil, amigos y amigas totoriles, en dichas tiendas puedas sacarte una entrada para ver dicho museo. Si, los onigiris, las revistas, el manga, y la comida empaquetada con un alucinojeno dibujo que cada vez me hipnotizaba más, me importaban poco menos que un rabano de tempura. Yo había ido a la tienda Lawson a buscar mi pasaje al museo de Miyazaki, todo lo demás, podía esperar.

Encontrar un tienda Lawson no fue tarea fácil, más que nada por decidí perderme por las calles de Tokyo en busca de una, y tras dar unas cuantas vueltas sin mapa ni brujula marcando el camino de baldosas amarillas, terminé dando, por las más pura de las casualidades, con el Sr.Lawson. Ah, un detalle, en la Lawson a la que fuí, había más cajeros que en el Carrefour! En cuestion de segundos habían despachado a diez clientes! Y encima te sonreian! Bueno, una llevaba un mascarilla, así que sólo lo supongo.

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Dentro de este sobre estaba mi sonrisa

Os explico como funciona el tema. Uno entra en la tienda, diez empleados te dicen algo en japonés, que asumiré como un “bienvenido” o un “otro extrejero, sonreid!” (me decanto por lo primero), y de pronto ves que en un rincón de la tienda hay una maquina de pantalla táctil y luminosos colores, que teóricamente debe servirte para sacarte la entrada al museo. Primer problema, la máquina esta en klingon. Quien dice klingon, dice chino mandarín, o japonés local, para mi no dejaba de ser un galimatías de bonitos caracteres adornados de chillones colores. Quien piense que usar el diccioario que llevaba encima era una buena idea, que lo piense dos veces… para usar el diccionario hay que hacer un master del universo impartido por algun descendiente de Mushashi….lo menos.

Así que le pido ayuda a un empleado, y creedme, no me ayudo por que le pagaran, lo hubiera aunque no trabajara allí, palabra. La cuestión es que cuando el chico comenzó a perderse entre las miles de opciones que le ofrecía la dichosa  máquina, más pensaba que ese tio sabía menos japonés que yo. Salí de dudas cuando por fin se giró alegre ante mi, y me imprimió la entrada al Museo Ghibli.

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Todo clarisimo, siga al Totoro.

El museo tiene un horario de visitas limitadas, algo así como las sesiones de un cine. Y la verdad, cuando tenía la entrada en mi mano, apenas era consciente de la gloria que vivirían mis ojos, y no me refiero a ver una manada de colegialas en minifalda de camino al instituto, que también pude ver… cochinos, que sois unos cochinos! Oink!

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Un callejero en condiciones. Me dice donde esta lo que quiero.

Al día siguiente, me dirigí a Mitaka, y no, no es un señor al que me quiera ligar, si no la preceptura donde se encuentra el museo. No esta muy lejos de Tokyo, hay un pequeño trecho, pero bajo el prisma de mis emociones, me parecía estar atravesando el universo entero.

Cuando por fin aterrice en Mitaka, me tube que frotar los ojos, ante mi estaba… bueno, sobran las palabras y faltan las imagenes…

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El conductor, pese a lo que parece, era un tipo corriente

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Ni los grafitis mas fumados son asi de surrealistas

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Kawaii ne!

Si, señores, señoras, y demas comensales de este trasnochado relato, ante mi se eregía imperialmente el autbús más bonito, simpático, y cachondo desde la Mistery Machine (friki, friki)… con azafata incluida! El por que los uniformes en Japón parecen sacados del ideario de algún dibujante daltónico, es un tema denso de tratar. La cuestión es que a las japonesas les queda todo monísimo de la muerte. Decid todos conmigo “Kawaiiiiiii”.

El trayecto en el Gatobus de metal fué de lo más agradable, era como si me estubieran presentado Mitaka, y sin apenas conocernos, ya nos estabamos cayendo la mar de bien.

Y llegue a la parada del museo, para descubrir que justo en frente hay una tienda Lawson…fué entonces cuando me vino la cabeza todo el catalogo legal de Murphy.

Y aqui, a las puertas del museo, lo dejamos por hoy.

Continua en…

Museo Ghibli – Capítulo 2 – Nicky en mi bolsillo

inky-totoroFa-Kun

Siempre Dibujando

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Una respuesta to “El Museo Ghibli- Cápitulo 1- El Sr.Lawnson y el Gatobús de metal.”

  1. Diana Says:

    Interesante, es increible saber que a pesar que vives aquí cada vez te enteras de lugares excelentes que visitar,ojala pueda dar una vuelta por aquel museo…

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