In Memorian: Juan Gervarsio Ferré (1974 – 2006)

Hace tiempo, cuando aún pensaba que todo era eterno, tuve un hermano. Maestro pintor de brocha fingida en un bolígrafo, escritor de pluma escondida en un pincel, poeta en horas ocultas y compañero de vagón a tiempo parcial, mi hermano no encajaría con facilidad en ninguna definición propuesta ni cocinada, dada su versatilidad en áreas tan diversas como ejemplares. Pero de dar un título honorífico, de otorgar un banda a su difunto nombre, sería sin lugar a dudas, y por la unanimidad de mis recuerdos, el de Artista. En voz alta y sobre el pupitre.

No miento si afirmo que fue mi hermano quien me inculcara el amor por el dibujo, pero no amor de novela de saldo en el último estante prefabricado de un supermercado liquidando existencias, me refiero a una pasión que ridiculazaba la palabra hobby, haciendo del lápiz y el papel nuestro juguete favorito. Aquel favor se convirtió en un “apúntalo en mi cuenta” que jamás podré permitirme el lujo de pagar, devolver u honrar.

Haciéndole un favor a su talento mi hermano se licenció en Bellas Artes en Valencia, donde pasó cinco años de su vida compartiendo piso y extravagancias con personas a las que el silencio sepulcral sobre su privacidad dejó huérfanos de recuerdos. Apenas después de su fallecimiento logré saber más de él de lo que el sello lacrado en la cerradura dejaba entrever.


Finalmente, tras ocho años trabajando de interino en diferentes Institutos de la provincia como profesor de dibujo, consigue alcanzar la ansiada plaza definitiva de maestro ganando las oposiciones. Puesto que sólo puede disfrutar un año.

Y aquí se me tuerce como obligatoria una pausa, alejo las manos del teclado, abrazo los ojos en gesto iracundo, tomo aire como para aguantar sin respirar tres párrafos más, y me abro yo mismo el pecho sin anestesia, permiso ni compasión.

Me tiembla el pulso de la garganta al recordar el día que me quedé con media infancia en las manos, cuando se llevaron consigo un parte de mi que hace cojear las hendiduras de un intento de sonrisa maltrecha y remendada con esparadrapo y buenos amigos. Se me erizan las venas de sólo pensar, que una vez, cuando pensaba que todo era eterno, tuve un hermano. Un hermano que nos dejó, postrado en un coma anímico, con tubos aguantando la esperanza como hilos de titiritero, en el último exilio de su vida.

Por temblar, me tiembla hasta la mirada, el aliento y el suelo bajo mis pies. Y si no derramo llanto alguno es por que este dolor no tiene consuelo ni bandera, es fruto maduro que no cae del árbol, y las lágrimas se tornan afónicas, las palabras se avergüenzan y quedan como mudos espectadores de un dolor sin patria, sin dueño y sin rey, que por no tener, no tiene ni nombre.

Y el 7 de Octubre del 2006 me quedé manco de recuerdos.

Su herencia es una galería de casi un centenar de cuadros, un torbellino de bocetos y ,para nuestra sorpresa, un sepulcro de poesías escondidas en cajones profanados en el velatorio de un luto eterno. Desempolvar esas carpetas fué redescubrir a quién estábamos despidiendo, como revelando un carrete de palabras y tiempo que se quedaron fijos, con testaruda consciencia, en la tinta que traspasa la muerte y nos bendice con el eco de una voz enmudecida, lánguida y profunda, que escupe a velocidad de las pulsaciones de un corazón cuesta abajo, retazos de versos despeinados que danzan sin partitura por los recuadros de un folio de instituto.

De entre sus obras destaco sus dibujos, ya conocidos en vida, que son abstracciones de la paradoja que encierra un boli bic, capaz de los más innobles tachones, o de propagar una gama de emociones siempre que se le aplique la presión adecuada. No me pregunteis como lo hacía, ya que he heredado esa extraña manía de no poder dibujar cuando alguien me mira, sólo puedo decir que lo hacía, que de la punta de boli bic salía un universo soñado en aras de un surrealismo que confabulaba formas y expresiones que recorrían el papel con trazos fingidos en arterias de cuerpos imposibles de significado recóndito.

Son el paisaje de una vida, la proyección de lo que jamás pudimos saber, una razón de ser, una razón para volver, derramamiento de tinta, pintura y voz al borde del precipicio, son ventanas que te devuelven la mirada. Sus obras dejan inmortal lo que el cuerpo dejó tras las cenizas.

El imaginario de mi hermano era un amplio espectro de cuadros sin título, se negaba a catalogar sus propias obras, en virtud de que fuera el espectador quien le otorgara un bautizo privado, sin pista alguna que guíe sobre sus intenciones. Sus obras, se podría decir, eran tan libres como él.

Ahora es lo único que me queda, junto a un maleta, una funda de gafas y un poso amargo en la punta del paladar, además de , y jamas lo pondré en duda, el indudable honor de haberle conocido, y haberle tenido por hermano mayor durante tres largas décadas, o escasas, si lo medimos con justicia y sensatez.

Estos párrafos atropellados son el regalo sin envolver ni etiquetar que por fin me he atrevido a hacerle, no sin que mis dedos tartamudearan al escribir y mi pulso enmudeciera al recordar.

Este 22 de Mayo mi hermano habría cumplido 37 años.

Sit tibi terra levis.

Facundo Ferré

Anuncios

3 comentarios to “In Memorian: Juan Gervarsio Ferré (1974 – 2006)”

  1. Nakina Says:

    No sólo te quedan sus dibujos y poemas, te quedan los recuerdos. Los juegos de pequeños, todo lo vivido y explicado.
    Yo también soy la pequeña y un accidente de coche estuvo a punto de arrebatarme a mi hermana. Aunque me la hubieran quitado, no podría llegar a sentir tu dolor, porque cada uno sentimos de una manera, única y especial.
    No hay palabras ni gestos que puedan consolar ni llenar el vacío. Pero no dejes de sentir ni de tenerle presente. Sé que no lo haces y es lo mejor que puedes hacer.
    Estoy segura que no está lejos. Estoy segura que siente tu dolor y quisiera calmártelo.
    Aunque no haya nada que hoy pueda hacerte sentir bien, te abrazo muy fuerte para intentar hacerte sentir un poco menos mal.

  2. esaotra Says:

    Me encanta leerte. Hasta en los momentos tristes.

  3. Makelelillo Says:

    Bonito homenaje-recuerdo. Mucha sensibilidad. Y dibujos impresionantes. Voy a echarle un ojo a todo esto, con tu permiso

    Un saludo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: